
©Liliana Orozco – Corporación Grupo Randi Randi / Participantes ubicando comunidades y sitios de interés en el mapa de referencia, taller de Sigchos / Sigchos, Cotopaxi – Ecuador
Entre junio y agosto de 2026, comunidades, gobiernos locales y técnicos del MAE se reunieron en cinco talleres participativos, organizados por Corporación Grupo Randi Randi, para actualizar el diagnóstico del Plan de Manejo del Área Protegida Los Ilinizas. Su conclusión fue unánime: el agua que nace en sus páramos y bosques sostiene la vida de todo el territorio, y protegerla es la tarea más urgente.
Un mismo mensaje desde cinco rincones distintos

©Liliana Orozco – Corporación Grupo Randi Randi / Diálogo entre representantes institucionales, incluyendo la Fuerza Aérea Ecuatoriana y la FAO, taller de Mejía / Cantón Mejía, Pichincha – Ecuador
Los cantones Sigchos y Mejía, las parroquias de Guasaganda, Pucayacu, Zumbahua y El Tingo La Esperanza, y la parroquia Ramón Campaña, con sus siete comunidades, no tienen mucho en común a simple vista: unas viven de la ganadería y el cacao, otras del páramo y la papa, otras del cultivo de mora, fréjol y producción de panela, y todas comparten un paisaje que mira de cerca al Cotopaxi y a la laguna del Quilotoa. Sin embargo, cuando cada una fue consultada por separado sobre lo que el Área Protegida Los Ilinizas significa para su vida diaria, todas llegaron al mismo punto.
Este hallazgo, señalado de manera espontánea y coincidente por más de treinta comunidades, constituye el eje central de la actualización del Plan de Manejo, un proceso impulsado por la Corporación Grupo Randi Randi (CGRR) junto con el Ministerio del Ambiente y Energía (MAE) y con el respaldo del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF).
En el taller realizado en la zona alta – media del área protegida, en el cantón Mejía, además, la mesa se amplió a gobiernos parroquiales y municipales, la Fuerza Aérea Ecuatoriana, la FAO y emprendimientos de turismo comunitario, una muestra de que la actualización también empieza a construirse entre instituciones. En Ramón Campaña de la zona media – baja del área protegida, abuelas, madres, padres y jóvenes de las siete comunidades se sentaron juntas para dibujar juntos los ríos y vertientes que llegan hasta sus casas y sus cultivos de mora, fréjol y panela: un ejercicio sencillo que terminó convirtiéndose en un recuento colectivo de todo lo que el agua significa para su vida diaria.

Fotografía ©Liliana Orozco, ©Corporación Grupo Randi Randi/Taller de El Tingo La Esperanza, Cotopaxi.
El agua, el hilo que conecta todo
En cada uno de los talleres realizados a los largo de toda el área protegida, el agua apareció, sin excepción como el bien más valioso que ofrece el Área Protegida. Las comunidades la reconocen como el sustento del consumo humano, del riego agrícola y de la ganadería, y coinciden en que su origen está en los páramos y en los remanentes de bosque que aún cubren las partes altas del territorio. La relación entre bosque, páramo y agua, identificada de manera independiente y coincidente en todos los sectores del área protegida, constituye uno de los ejes centrales que orientará las decisiones del nuevo Plan de Manejo.

© Liliana Orozco – Corporación Grupo Randi Randi / Laguna glaciar en las alturas de Los Ilinizas, una de las fuentes de agua que sostienen a las comunidades del territorio / Los Ilinizas, Ecuador
Amenazas que se repiten en todo el territorio
Dos amenazas compartidas: la deforestación —principalmente para ampliar potreros y zonas de cultivo— y la minería, tanto legal como ilegal. A esto se sumaron, en la mayoría de los territorios, el avance de la frontera agrícola, la contaminación de ríos y quebradas, y los efectos de la variabilidad climática sobre la disponibilidad de agua. En el cantón Mejía, en particular, las comunidades y los gobiernos locales documentaron también el retroceso de los glaciares y la caída de ceniza volcánica como riesgos adicionales, mientras que en Ramón Campaña la preocupación por la minería metálica se vinculó directamente con la protección de las captaciones que abastecen a sus siete comunidades. Los participantes coincidieron, además, en que estas amenazas no pueden enfrentarse solo con control ambiental: hace falta gobernanza, coordinación institucional y más presencia técnica en el territorio.

© Liliana Orozco – Corporación Grupo Randi Randi / Vista de los Ilinizas / Los Ilinizas, Ecuador
Una gobernanza que empieza a construirse entre todos
Gobiernos autónomos descentralizados participaron activamente en los talleres de Sigchos, Guasaganda-Pucayacu, Mejía y Ramón Campaña, junto a comuneros y comuneras de decenas de localidades, representantes de la Fuerza Aérea Ecuatoriana y emprendimientos de turismo comunitario. Esa combinación de voces —comunitarias, institucionales, militares y turísticas— es un primer paso hacia lo que las comunidades pidieron con más insistencia: fortalecer el trabajo conjunto entre instituciones, comunidades y gobiernos locales para que la protección del Área Protegida sea una tarea compartida.
Los aportes recogidos, realizados en puntos estratégicos de las zonas alta-media y media-baja del territorio, ya forman parte del diagnóstico actualizado del Plan de Manejo del Área Protegida Los Ilinizas: un plan que nace del territorio y que camina junto a las comunidades que lo habitan y lo cuidan cada día.

© Liliana Orozco – Corporación Grupo Randi Randi / Participantes del taller participativo de El Tingo La Esperanza / El Tingo La Esperanza, Cotopaxi, Ecuador
